Redes sociales y productividad en el trabajo

productividadSoy de los que se informan a través de las diferentes y múltiples fuentes virtuales; por eso hace unos días quise ampliar una noticia de ámbito local que escuche en el coche mientras iba a comenzar mi jornada laboral. Ya no recordaba que en el trabajo tenemos el acceso bloqueado a los periódicos de información y por lo tanto, debía resignarme a informarme al volver casa, después de la jornada laboral. Para salvar el momento de frustración me conecté en una radio on-line para escuchar un poco de música de fondo mientras continuaba con el trabajo,… pero el acceso también está bloqueado.

Esto es un ejemplo de lo que muchas empresas (incluído el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha) entienden por colaborar en la buena comunicación e información de sus trabajadores. Pero no es eso lo peor, existen otras muchas empresas que vetan a sus empleados el acceso a redes sociales en horas de trabajo; de la misma forma que hay padres a los que todavía les parece contraproducente para la educación de sus hijos que éstos jueguen con una Wii o naveguen por la red, incluso hacen apología de esas restricciones en reuniones de amigos. Nunca lo entendí. ¿Cómo es posible que haya padres que se enorgullezcan de limitar el acceso a sus hijos a la formación, información y entretenimiento? ¿cómo es posible que le nieguen el desarrollo de múltiples habilidades?

Hace unos días leí que la universidad de Melbourne, en un estudio publicado hace algunos meses (mediados de 2009) afirmaba que dedicar hasta un 20% del tiempo de trabajo a usar internet para fines particulares supone mejoras de la productividad de hasta el 9%. No es de extrañar. Al fin y al cabo los expertos en salud laboral siempre han mantenido que durante el trabajo es bueno hacer pequeñas pausas para desconectar, estirar las piernas, mirar por la ventana… El problema es que hay empresas que todavía no se han dado cuenta que internet es para muchos -en especial para las nuevas generaciones- su ventana al mundo, y todos sabemos que en una oficina con grandes ventanales, en la que penetre la luz natural, se trabaja mucho mejor que en otra con ventanas a un patio interior, pequeño y sombrío. No parece lógico que se tapiaran esos grandes ventanales por temor a que los trabajadores se entretuvieran mirando a los paseantes.

No tener acceso a internet supone, cada vez más, estar aislado del mundo, de tu mundo; es como si nos obligaran a desconectar el móvil o nos impidiesen recibir llamadas personales en el trabajo. Sin embargo, muchas empresas desconfían de la red. Muchas consideran que disponer de libre acceso a ella provoca perjuicios importantes. Pero sorprende observar que estas mismas empresas soportan con normalidad que sus trabajadores pierdan el tiempo tomando café, charlando en el pasillo o marchándose a sus casas media hora antes del final de la jornada, pero la posibilidad de que naveguen por internet es una auténtica catástrofe.

La ubicuidad de las redes sociales y su importancia cada vez mayor en la vida de las personas produce un efecto interesante: las empresas gastan dinero en software y procedimientos para impedir el acceso de sus trabajadores a las redes sociales (no es el caso de mi empresa,… aún) y lo que consiguen en realidad con ello son trabajadores más desmotivados, que ven como se les impide el acceso a una conexión con personas y acontecimientos razonablemente importante en sus vidas, y que les lleva a relaciones profesionales basadas en la desconfianza y la represión, en las que predomina un escaso compromiso. Al fin y al cabo, en estos casos ¿no es desconfianza y escaso compromiso lo que demuestra la empresa con el trabajador?

¿Crees que las limitaciones en los accesos a internet aumentan o reducen la productividad de los trabajadores?

Anuncios

Un pensamiento en “Redes sociales y productividad en el trabajo

  1. No se le pueden poner puertas al campo, como dicen últimamente, y si realmente es una herramienta de futuro, lo que se tiene que procurar es que sea de un modo coherente, y que haya uso, y no abuso.
    Por eso nosotros hemos implantado un programa que se llama workmeter y que mide la productividad real de un trabajador frente a un PC. Para optimizar estos casos, se asigna a explorer una productividad de un 30%, de modo que sí aumenta la productividad pero no tanto como otros programas. 8 horas utilizando el PC darían un 30% de productividad en el perfil productivo de este trabajador, pero estar 30 minutos en un día no sería tan traumático para las estadísticas.
    Además, el programa permite dar un tiempo X sin monitorizar, con lo que el trabajador aprender a gestionar su tiempo de descanso, y aprovecha ese tiempo X para descansar, navegar, etc.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s