Atención: zona productiva

productividadHace unas semanas ya comenté en otro post que la productividad y el trabajo en la Administración pública no deben estar reñidos, sino ir de la mano, alineados con los objetivos (institucionales y personales) que nos marquemos. Expuse en esa entrada una declaración de principios de lo que para mí es y representa la productividad personal.

El concepto de productividad es mal interpretado por muchos funcionarios; en algunos casos entendiendo por productividad el complemento que regularmente cobramos y que protagoniza infinidad de acciones perversas; y en otros casos como una actividad sinónimo de abuso hacia los propios trabajadores.

Desde aquí me gustaría “vulgarizar” (permítaseme esta espresión) este concepto y darle el significado real que posee. La producitividad como de racionalización de recursos, utilización adecuada de talento e ingenio, obtención de mejores resultados con respecto al esfuerzo y tiempo invertidos.

¿Y donde trabajar productivamente mejor que en un servicio público que todos pagamos y que todos utilizamos?

Pues con esa intención, de desmitificar y normalizar la productividad me gustaría comenzar a partir de hoy una serie de post dedicados a la Productividad micro; es decir aquella que está a nuestro alcance, que podremos practicar con pequeños tips o gestos, sin grandes esfuerzos y que repercutirán muy positivamente, no sólo en el resultado final de lo que estamos haciendo, sino también en un beneficio personal (mejorar nuestra reputación ante los demás, ahorrar tiempos, ahorrar esfuerzos, evitar estrés, sentirnos mejor con nosotros mismos, mejorar nuestro entorno más directo,…)

Por lo tanto, vamos a acotar un espacio en este sitio para la Productividad (así, con mayúscula) más importante: la productividad personal, individual, micro. Y es que toda actividad de un trabajador (aquí nos centraremos en un trabajador de servicio público) es susceptible de mejorar. Todas las áreas de intervención son mejorables.

Abordaremos como enriquecer el trabajo de atención directa al ciudadano, la organización personal diaria, la mesa o el espacio de trabajo, las comunicaciones, las reuniones, el trabajo en equipo, la gestión del tiempo (mucho o poco, todos tenemos espacios de tiempo que dependen de nuestra gestión directa),… y todo ello aderezado con el barniz de GTD (del que ya hemos hablado por aquí) una herramienta revolucionaria que nos ayuda a transformar la sobrecarga personal y profesional en un sistema integral de productividad sin estrés, que nos asiste a la hora de establecer flujos de trabajo racional y que (siempre en interpretación libre) estará presente en todos los consejos productivos que os proponga.

Por supuesto se aceptan sugerencias y se agradecerán los comentarios que completen las propuestas productivas.

¿No os apetece comenzar ya?. A mí si.

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