Los falsos argumentos para implantar la gestión privada en la empresa pública

Últimamente, debido a los recortes que se están produciendo en el sector público, se  avivó un debate sobre la pertinencia de exportar estrategias de gestión de la empresa privada e implantarlas en la administración pública.

El pasado día 7 de enero se publicó en el blog i-public@ un post elaborado por @orcarcortes, (y del que se hizo eco Funcionarios emprendedores) titulado Gestión pública vs. Gestión privada cuyo contenido no termino de compartir (aunque supongo que tenemos coincidencias de fondo) y al que me gustaría contestar. Os recomiendo previamente su lectura para poneros en situación.

Siento estar en desacuerdo con algunas afirmaciones de base puesto que creo (con todo convencimiento) que los Servicios públicos deben ser gestionados por servidores públicos y con criterios de gestión distintos a los de gestión privada.

Las empresas de gestión privada se rigen por criterios de mercado (como no puede ser de otra forma), en donde prevalece la ley de la oferta y la demanda. Por contra, la búsqueda de beneficios no debería ser el objetivo prioritario de una empresa pública, sino la correcta prestación de servicios públicos que den respuesta a necesidades de interés general, de forma regular y continua, huyendo de intereses particulares. Intentar unir la búsqueda de beneficios con el interés general es poco menos que una ilusión.

Dice Oscar, y estoy completamente de acuerdo con él, que “los valores economicistas sobre los que se asienta lo privado pueden poner en peligro valores fundamentales en lo público como la cohesión, la igualdad, la eficacia o la imparcialidad“.

Pero, por otra parte, asegura @oscarcortes, que “la gestión privada tiene mucho que enseñar a la gestión pública” con respecto a la eficiencia, y lo menciona como un axioma ante el que no caben argumentos en contra. Por supuesto estoy en desacuerdo, puesto que aquí no se trata de comparar los resultados obtenidos en una empresa privada, gestionada con criterios privados, con una empresa pública gestionada con criterios públicos; sino la comparativa entre una empresa pública gestionada con criterios públicos o privados; y aquí debo decir que la mayor eficacia y eficiencia la demuestra la gestión pública, y voy a intentar argumentarlo brevemente.

Trabajo en el ámbito sanitario público y puedo aportar datos relativos a este sector (que es lo que conozco mínimamente). Los argumentos son éstos:

BUROCRACIA.

Este es uno de los caballos de batalla que se utilizan para menospreciar la gestión pública. Lo que llamamos despectivamente “burocracia” no es ni más ni menos, según la Wikipedia, que “la organización o estructura organizativa caracterizada por procedimientos explícitos y regularizados, división de responsabilidades y especialización del trabajo, jerarquía y relaciones impersonales” (sic). La burocracia (en la mejor acepción del término) es necesaria para garantizar los principios de Legalidad y de Igualdad de la Administración pública ante los ciudadanos, evitando así la incertidumbre de éstos que podría generarse al obviarse estos principios fundamentales. Podemos estar de acuerdo en la necesaria labor de desburocratización que se debe realizar. Urgente y profunda, pero siempre tendríamos que priorizar el mantenimiento de la legalidad en la actuación de la administración y la seguridad de que haga lo que haga, lo haga como lo haga, lo haga ante quien lo haga, dispensará el mismo trato y calidad del servicio a cualquier ciudadano, independientemente de sexo, raza, edad, condición social o económica, y eso lleva una carga burocrática inevitable (no siempre negativa).

EFICIENCIA.

El sistema sanitario público le cuesta a cada español aproximadamente 1.500 euros al año. La media europea sobrepasa los 2.000 (de hecho está cerca de los 2.100 euros). Reino Unido supera esos 2.100 euros. A Francia le cuesta 2.500 euros por habitante y año. Y Alemania sobrepasa esta cantidad, llegando a 2.600.

España es de los países desarrollados que menos invierte en salud: sólo el 9,7% del PIB. Francia gasta el 11,8%; Alemania, el 11,6%; Holanda, el 12%; y Estados Unidos, el 17,4%.

Ninguno de los países de nuestro entorno europeo llegan a ofertar una cartera de servicios como la española. En España la cobertura pública sanitaria es universal. En ningún otro país consiguen alcanzar esa cobertura y por supuesto no existe ningún país europeo que posea una empresa privada de salud que garantice el mismo nivel de prestaciones (ni en cantidad ni en calidad) y mucho menos que una empresa privada asegure una cobertura universal. Creo que esto es un ejemplo de buena gestión pública.

EFICACIA.

Con ese “bajo” presupuesto, la sanidad pública española está en los primeros puestos a nivel mundial en unos indicadores cualitativos fundamentales para medir la eficacia de los objetivos:
•    la esperanza de vida es una de la mayores de mundo,
•    las tasas de vacunación infantil son de los mayores del mundo.
•    El número de trasplantes que se realizan anualmente es el mayor del mundo.
•    La edad de mortalidad es de las más altas del mundo
•    La mortalidad por cáncer es de las más bajas del mundo (por ejemplo, por cáncer de mama ronda el 25 % menos que la media de la UE, gracias a la labor de prevención y diagnóstico precoz que realiza la sanidad pública).

En España la cobertura pública sanitaria es universal. En ningún otro país consiguen alcanzar esa cobertura y por supuesto no existe ningún país europeo que posea una empresa privada de salud que garantice el mismo nivel de prestaciones.

Al margen del ejemplo español, en el año 2009, la prestigiosísima revista médica británica British Medical Journal publicó un estudio dirigido por el Dr. Gordon Guyatt, catedrático de medicina en la Universidad de Hamilton (Canadá), en el que se intentaba comparar los resultados económicos y en materia de salud de diferentes instituciones sanitarias públicas y privadas de Estados Unidos. Las conclusiones fueron abrumadoras: en general, la calidad de los servicios médicos prestados por las instituciones con afán de lucro (con gestión privada) era menor que la prestada por las instituciones sin afán de lucro (con gestión pública). Se incluyeron en ese estudio indicadores de calidad como:

•    la cuantificación del personal de las instituciones
•    el número de complicaciones en el tratamiento clínico,
•    la utilización de medidas que restringían la movilidad de los pacientes (como por ejemplo el excesivo uso de calmantes) y que disminuían las exigencias de atención.
•    incumplimientos de la normativa sanitaria vigente para garantizar la calidad de los servicios
•    …

En cada uno de estos indicadores de calidad, las instituciones privadas (con gestión privada) estaban muy por detrás de las instituciones públicas (con gestión pública).

El mismo estudio demostraba que la supuesta mayor eficiencia del sector privado comercial se basa en medidas (ahorro de personal cualificados, ahorro en herramientas de alta tecnología, ahorro en instrumental sofisticado…) que claramente daña la calidad de la atención médica.

En España no se han realizado estudios de estas características (al menos, que yo conozca), pero sólo tenemos que preguntar a nuestros amigos y familiares dónde querrían ellos ser atendidos si se les diagnosticara un cáncer o si se les complicara un parto, ¿en la sanidad gestionada con criterios privados o en la sanidad gestionada por criterios públicos?

La grandísima oferta de servicios y el “limitado” coste que supone mantener la sanidad pública demuestra que la gestión pública de los Servicios públicos está siendo correcta. Mejorable, revisable, cuestionable,  pero correcta. No la destruyamos con falsas expectativas y mensajes manidos de insostenibilidad del sistema gestionado con criterios públicos. Lo insostenible para las familias será pagar los gastos asociados a cualquier intervención quirúrgica o prueba diagnóstica en la sanidad privada, que es hacia donde llegaremos si seguimos dando pábulo a esos falsos e inconsistentes argumentos.

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7 pensamientos en “Los falsos argumentos para implantar la gestión privada en la empresa pública

  1. Muchas gracias por tu referencia y por tu post. En el fondo creo que estamos bastante de acuerdo. La empresa privada busca el beneficio económico y siendo ese su único objetivo la eficiencia es su bandera . Por ello tiene desarrolladas amplias técnicas de atención al cliente (para vender más) o calidad de procesos para ser más eficientes y vender más. El sector público es mucho más complejo, el beneficio no es un objetivo; sí lo es la creación de valor público, pero ést es un concepto complejo porque va desde un buen servicio (eficaz) en la atención a un paciente, hasta ser imparciales en sancionar a un ciudadano que no cumple las normas. Pero ojo…hay presupuestos….luego en ciertos ámbitos (no tanto en los de ejercicio de autoridad, sino más en los de prestación de servicios) hay que ser eficientes….El fallo desde mi punto de vista es extrapolar el modelo que nació con gestión pública (burocrácia) a otras muchas actividades que realiza el sector público. Ahí chirría porque quizá la atención al ciudaano (en términos por ejemplo de agilidad) gana peso frente a un laberíntico cumplimiento de procedimientos, a veces difíciles de justificar.
    Hablas de Sanidad. Soy firme defensor de la sanidad pública frente a la privada. Estaremos de acuerdo que no es lo mismo el servicio de limpieza o la atención de citas de un hospital que los servicios médicos. En los primeros tiene todo el sentido la existencia de sociedades privadas gestionándolos; en los segundos es (cuando menos) discutible.

    • Oscar: Pienso que, en la administración, lo discutible sería la externalización de servicios auxiliares (limpieza, mantenimiento,…); podría argumentar también en contra de ello. Para mi, el proceso de atención sanitaria comienza desde que el paciente contacta (física o telemáticamente) con el servicio de salud (hospital o centro de salud), no sólo cuando traspasa la puerta de la consulta del médico. Servicio sanitario es tanto la atención clínica, exploración, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, como la atención telefónica, la cita previa o la getión de la historia clínica.

      Como dices, estamos de acuerdo en lo básico, aunque yo soy mucho más radical que tú en algunos conceptos. Gracias por pasar por aquí.

  2. Lo comparto, y creo que no hacen falta más estudios para demostrar que incluso en términos puramente económicos sale más a cuenta lo público. En Catalunya el Sistema de Salud pronto dejará de serlo. La venta del ICS, fragmentado, le pondrá la puntilla.
    Oscar, sólo hay que mencionar a Telefónica, una aerolínea o cualquier empresa suministradora para que se te pongan los pelos de puntas con la supuesta eficiencia y eficacia de la gestión privada, desde el punto de vista del cliente,que no ciudadana, así que la gestión privada tampoco tiene tanto que enseñar. Y sí, se pude gestionar el servicio de cafetería de un hospital, quizás el de limpieza también, pero con el de atención a citas, implantado, ya sería discutible.
    Confieso que ya me cansa un poco.

    • Olga: Comparto plenamente tu comentario. La supuesta eficacia y eficiencia de la gestión privada es discutible cuando se trata de aplicarla en los servicios públicos. Hay muchos (demasiados) ejemplos de ello.
      Gracias por comentar.

  3. Pingback: Economa: LA DESPILFARRADORA y POCO EFICIENTE GESTIN PRIVADA. | Kannabia Seeds

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