Expertos silenciosos

Estamos rodeados de verdaderos y auténticos expertos. Expertos en temas complejos, temas que no dominamos la mayoría de mortales. Expertos de contrastada experiencia y pericia. Sobradamente preparados y formados. Con un expediente curricular solvente.

Pero que en el terreno práctico, en las distancias cortas, observa con aspecto de haber comprendido todo, pone cara de ver más allá de lo que ve el resto de participantes, toma notas enigmáticas que quedan siempre en el papel. Pero aportan poco e intervienen casi nada.

Hoy me he tropezado con uno de estos expertos. Un tipo encantador, que sugiere mucho más de lo que muestra. Que transmite lo suficiente. Que no ha verbalizado más allá de cuatro-cinco palabras y que ha abandonado una reunión importante (en donde se esperaba su intervención) bastante antes de haberla finalizado. A pesar de ello (o precisamente gracias a ello) su aura de experto se mantendrá y seguiremos invitándole a participar en grupos de trabajo y en reuniones trascendentes.

¿Para qué sirven algunos expertos? Atesoran conocimientos que no se aplican, que no se utilizan (o se infrautilizan). Que no se transmiten, que no fluyen,… Son los “expertos silenciosos“, cuyas cualidades contrastan con las del verdadero entendido: trabajador con conocimientos y experiencia, no desrealizado, con habilidad de trasladar los conocimientos (teoría) a la sistemática diaria (práctica), que sabe interactuar, que cumple las expectativas que el resto tenemos sobre sus intervenciones, y que realiza aportaciones valiosas en los entornos en los que participa.

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7 pensamientos en “Expertos silenciosos

  1. Muy bueno Juanjo. Yo creo que esto es consecuencia de nuestra tradicional concepción de el conocimiento, la información y el poder. Antes se decía “quién tiene la información tiene el poder”, pero eso era antes, ahora todo es distinto.

    De todos modos, por lo que veo en la comunidad de prácticas la gran mayoría son expertos silenciosos, hasta la simple viralidad de los contenidos cuesta.

    Hoy que mando el boletín mensual a los más de 700 miembros, les voy a mandar de lectura recomendad este post.

    Un saludo y seguimos en contacto.

    • Con los tiempos que corren, ahora el mantener la información a buen recaudo se ha convertido en más que una máxima, en la piedra angular de la supervivencia “laboral”, se impide la circulación de la información y la atesoran por aquellos que tienen cierta capacidad decisiva en la gestión diaria de la administración.
      Por otro lado, si el experto es externo, estos tienen una doble ganancia trabajando para la administración: la primera, la puramente económica y la segunda, de acceso a una cantidad de información de gran importancia, que a mi modesto parecer de “experto silencioso”, no debiera estar en sus manos.

    • ¿Cómo puñetas rompemos esta dinámica? ¿Cómo podemos conseguir el estímulo para participar, para compartir, para exponer?

      De todas formas Guillermo, yo percibo dos problemas: uno es el de la baja (o nula) participación de quienes creen que pueden aportar poco (aunque realmente no sea así); y otro el de quien sabiéndose experto se “reserva” para cosas más importantes y menos mundanas.

      Suerte con tu comunidad y gracias por comentar. Nos leemos 😉

  2. Hay muchos expertos que no son buenos comunicadores y hay buenos comunicadores que no son muy expertos…

    Es muy difícil encontrar el perfil de experto que buscamos, yo lo llamaría el experto con experiencia práctica y con mucha didáctica (además de no tener miedo a compartir).

    Por otra parte es cierto que hay muchas personas que creen que pueden aportar poco, junto con la inseguridad que esto les produce, y cuesta mucho que entren en la conversación.

    A mí personalmente conforme más profundizo en una materia más me doy cuenta de lo poco que sé sobre ella y más me cuesta participar.

    Buen post para la reflexión.

    • Antonio, si reduces el nivel de participación todos saldremos perdiendo.
      Al tema: Yo, por suerte, me he encontrado con más “expertos anónimos” (que no se atreven a compartir porque consideran que su aportación tendrá poco valor), que “expertos silenciosos” (que no comparten porque consideran que su sabiduría está para otros fines más nobles).

      De todas formas, dinamizar un grupo repleto de “expertos anónimos” es una labor compleja. Pero esto es otro tema.
      Gracias por pasarte por aquí y comentar 🙂

  3. Juanjo desengañate. El valor del conocimiento esta sen su aplicabilidad, y aquellos que lo atesoran sin compartir y por tanto sin aplicar, directa ó indirectamente como seria en particpaciones de foros, encuentros, etc, no hacen más que retrasar el avance y la mejora.
    Imagina un director de proyecto que solo comunica y hace aquello que puede personalmente, de que nos vale?
    Estos ” sabios” son como los antigüos monjes, que no apotaron porque no tenian discipulos, pero no supieron crear una audiencia (discipulos) apropiada, y por eso no difundieron como hubiera sido deseable.
    De todas formas persevera y quizás lo vea con otro prisma.
    Saludos.

  4. Hola Guillermo, es la manera que he encontrado para saludarte, hace unos 30ańos que no hablamos soy Fernando un amigo de la infancia de Soria que me fui a vivir a badajoz tengo una foto de esa época este es mi correo salamercantil@hotmail.com saludos¡

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