Mi nueva rutina diaria

Profundizar en el conocimiento del modelo GTD permite la posibilidad de implementación de nuevos hábitos, que por una parte mejoran la adaptación del sistema permitiendo un conocimiento de más detalle, y por otra parte despeja horizontes para permitir introducir aportaciones que, aunque incumplan los límites de la más arraigada ortodoxia getediana, facilitan la interiorización de hábitos y mejoran los resultados.

Hace unas semanas expliqué por aquí el sistema de enfoque diario que he utilizado durante mucho tiempo  y la forma de llevarlo a la práctica. No obstante, ahora que conozco mejor la filosofía y la sistemática del modelo, me he atrevido a introducir adaptaciones que me ayudan a una mayor integración del mismo y a una mejor maridaje con el software sobre el que me apoyo.
Las novedades introducidas están estrechamente relacionadas con el abordaje diario de las tareas pendientes. Lo que podría denominarse la “Revisión diaria”.

La rutina es bien sencilla y persigue unos objetivos muy concretos: comenzar el día realizando un enfoque sobre lo que debo hacer y lo que tengo que hacer. Los pasos que sigo son éstos:

1. Consulto la agenda del día. Aunque no tengamos demasiados compromisos para agendar, es un acto que debemos incluir en nuestra rutina para evitar olvidos imperdonables.

2. Consulto en mi sistema GTD las actividades programadas que me he planificado para hoy. Reviso detenidamente las del día, pero también observo las previstas para mañana. Podría suceder que de un plumazo aproveche una buena ocasión y pueda adelantar trabajo.

3. Compruebo las Acciones siguientes. A este apartado le dedico unos minutos. Sistematizo la revisión de estas acciones siguiendo un patrón. a] En primer lugar me centro en las acciones filtradas por tres contextos: @despacho (a realizar en mi jornada laboral), @casa (actividades que tengo reservadas para la tarde, en casa) y @salir (para realizar en el trayecto al trabajo, o en alguna salida más tarde).
b] Consulto posteriormente las acciones que tengo -En espera. Repaso todo aquello que deben realizar otros que me permitirá a mí seguir avanzando en proyectos. Si es necesario envío algún recordatorio.
c] Finalmente repaso las listas de proyectos, pero no la lista de todos los proyectos activos que tengo, sino de aquellos que durante la última Revisión semanal los he resaltado como importantes para estos días, sobre los que debo trabajar, los que tengo que hacer avanzar. No son más de 4-5 proyectos que me encargo de repasar diariamente como método de seguridad para confirmar que estoy trabajando en ellos y centrar mis esfuerzos del día en insistir por esta vía.

Todo este trabajo no me lleva más de 5 minutos. Por supuesto sigo elaborando mi minilista de “Acciones Muy Importantes”, que elaboro mientras me instalo en el despacho y una vez que tengo claro a qué dedicaré el día.

Todo ello me permite comenzar la jornada de trabajo completamente enfocado, sabiendo cuales son las actividades más importantes que debo emprender, sobre qué proyectos tengo que emplearme más a fondo y qué citas tengo concertadas para el día.

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