La motivación y los motivos

Hubo una época en la que estaba convencido de poder desentrañar los entresijos que fomentan la motivación personal (principalmente en el aspecto profesional). Creía que podría llegar a descubrir los mecanismos ocultos que me permitiría, no sólo estimular la motivación en mi persona, sino también en los que me rodean. ¿Cómo hacer para transmitir a mis compañeros los estímulos que yo poseo para realizar mi trabajo?.

Después llegó la fase de descreimiento y descubrí que alentar a la motivación es una ilusión irrealizable, que nadie termina de encontrar el sistema que genera esos estímulos y, por tanto, nadie puede reproducirlos voluntariamente.

La motivación no está directamente relacionada con el ánimo (he aquí la clave a través de la cual muchos intentan manejarla), sino con los motivos. Existe motivación si tenemos motivos para realizar una tarea o abordar un proyecto. Si los motivos son poco atractivos, si no somos capaces que generarnos nosotros mismos dichos motivos, la motivación no da señales de vida.

Y hay motivación si hay objetivos, o mejor, si se van cumpliendo los objetivos intermedios propuestos. Si las pequeñas metas que nos hemos fijados las vamos consiguiendo nos vamos motivando para seguir adelante, en busca de metas más altas, más ambiciosas.

Para mí, las dos claves de la motivación son: 1) los motivos que tenemos para emprender una tarea, y 2) el establecimiento (y consecución) de objetivos intermedios realistas y realizables.

Por todo ello es tan complejo determinar los puntos sobre los que actuar para estimular la motivación. Depende de cada ser humano, sus expectativas, su objetivos, sus motivos; y de las circunstancias que le rodean, del contexto en el que se desenvuelve.

Es mucho más sencillo que lo que los tratados de psicología y de ingenieria del comportamiento se empeñan en transmitir.

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Tipología emocional de proyectos

Según el estado de ánimo con el que se aborda cualquiera de los proyectos que iniciamos (ya sea en en trabajo o el entorno doméstico o familiar), tengo comprobado que los puedo dividir en tres grandes bloques:

1. Proyectos Ilusionantes. A primera vista poseen un atractivo innovador, permiten aprender y emprender, nos incitan a la utilización de herramientas novedosas y nos ayudan a experimentar nuevas dimensiones.

2. Proyectos Frustrantes. Nacen fallecidos, muertos. Lo sabes, lo detectas. Están muertos desde antes de comenzar a trabajar en ellos. Existe nula convicción por la dirección, una apatía descreída de quienes tienen que participar en ellos, y una determinante falta de inversión de recursos.

3. Proyectos Cambiantes. Se inician Ilusionantes pero van permutando en Frustrantes. Van perdiendo la carga de ilusión con el que se comenzó. El promotor del proyecto se inhibe. Se realiza un mal diseño del enfoque o del despliegue. No existe ánimo de implicación por los componentes directos que deben dar vida al proyecto.

Si el único tipo de proyecto útil y factible es el primero, ¿por qué no ponemos las bases para intentar que todos los proyectos que iniciamos tengan un atractivo innovador, permitan aprender y emprender, nos inciten a la utilización de herramientas novedosas y nos ayuden a experimentar nuevas dimensiones?

Participación en grupos de trabajo en tres preguntas

La primera pregunta es: ¿deben participar todos los potenciales implicados en las consecuencias y resultados de un proyecto en el diseño e implantación del mismo? Yo pienso que si. ¿No queremos comunicación y participación horizontal? ¿No pedimos transparencia y consenso en la toma de decisiones? Pues todos, asambleariamente a participar. Todos a arremangarse y trabajar, y proponer, y decidir,… y asumir las consecuencias si las hubiere.

Lo difícil es encontrar el equilibrio entre grupos de trabajo participativos, abiertos y, al mismo tiempo, operativos, prácticos y útiles. Por lo tanto la siguiente pregunta sería: ¿es factible desde el punto de vista productivo, implicar a todos los miembros que puedan estar afectados por los resultados del proyecto? ¿es viable?

Y la última pregunta: ¿Quieren todos los potenciales implicados participar? ¿Están dispuestos a colaborar? ¿están dispuestos a opinar? ¿están dispuestos a asumir una posible carga de trabajo añadida?

Entornos de colaboración

La complejidad de crear entornos que  promueban la colaboración entre miembros del grupo, provoca que se teorice muchísimo sobre el tema.

Mi aportación (no tiene la categoría de “teoría”) sobre cuales son los tres elementos fundamentales facilitadores de la participación y colaboración en el seno de los grupos de trabajo:

colaboracion

Expertos silenciosos

Estamos rodeados de verdaderos y auténticos expertos. Expertos en temas complejos, temas que no dominamos la mayoría de mortales. Expertos de contrastada experiencia y pericia. Sobradamente preparados y formados. Con un expediente curricular solvente.

Pero que en el terreno práctico, en las distancias cortas, observa con aspecto de haber comprendido todo, pone cara de ver más allá de lo que ve el resto de participantes, toma notas enigmáticas que quedan siempre en el papel. Pero aportan poco e intervienen casi nada.

Hoy me he tropezado con uno de estos expertos. Un tipo encantador, que sugiere mucho más de lo que muestra. Que transmite lo suficiente. Que no ha verbalizado más allá de cuatro-cinco palabras y que ha abandonado una reunión importante (en donde se esperaba su intervención) bastante antes de haberla finalizado. A pesar de ello (o precisamente gracias a ello) su aura de experto se mantendrá y seguiremos invitándole a participar en grupos de trabajo y en reuniones trascendentes.

¿Para qué sirven algunos expertos? Atesoran conocimientos que no se aplican, que no se utilizan (o se infrautilizan). Que no se transmiten, que no fluyen,… Son los “expertos silenciosos“, cuyas cualidades contrastan con las del verdadero entendido: trabajador con conocimientos y experiencia, no desrealizado, con habilidad de trasladar los conocimientos (teoría) a la sistemática diaria (práctica), que sabe interactuar, que cumple las expectativas que el resto tenemos sobre sus intervenciones, y que realiza aportaciones valiosas en los entornos en los que participa.

Perfilando un nuevo proyecto

Ha surgido estos días en el trabajo la posibilidad de desarrollar un nuevo proyecto. Ha llegado de forma imprevista, sin haberlo convocado, sin saber muy bien el motivo por el que está ahí. Pero lo cierto es que está reclamando nuestra atención de forma urgente, no demorable.

Los resultados del desarrollo e implantación de este proyecto pueden ser muy importantes y trascendentales. Tanto como que pueden ayudarnos a implantar un nuevo sistema de trabajo innovador, y eso dentro de la administración son palabras mayores. Es una oportunidad que no podemos perder.

Se necesitan resultados urgentes y la tentación es abordarlo sin más. Aplicar la experiencia, nuestros conocimientos. Convocar un par de reuniones. Poner en común las líneas de actuación… y actuar.

Sin embargo eso no es lo aconsejable. En situaciones de urgencia como ésta hay que aplicar un poco de pausa (aquel dicho castellano de “vísteme despacio que tengo prisa“). En momento de caos es imprescindible la perspectiva. Es la única forma de elaborar una planificación básica. Y por supuesto, aplicar método. Huir de improvisaciones. Seguir la metodología de desarrollo de proyectos que nos ha dado tan buen resultado en los últimos años. Planificar, hacer, medir y comparar, y finalmente rectificar lo mejorable.

En resumen, en momentos de caos hay que aplicar una fórmula sencilla: perspectiva + planificación + método.

Creatividad expansiva

Entre mis tareas pendientes de realizar y que voy completanto poco a poco, se encuentra la de poner un mínimo de orden en mi lector de feed, GReader, tan potente como visualmente poco atractivo (al menos para mí).

Guardé hace semanas una entrada que leí en el blog de @antoniogalindog, “Administración Local 2.0” y que me pareció tan suculenta que pensé que tenía que dedicarle un poquito más de tiempo puesto que tenía la sensación que podría sacarle mucho jugo.

Esta mañana, después del madrugón diario y cuando el café comienza a hacer efecto, me he puesto a la tarea de revisar las entradas marcadas como favoritas y he llegado a “La innovación ya no sólo es para profesionales”. Me venía “al pelo” por el paralelismo en tiempo y espacio con el proceso de INprendedores públicos que, como sabéis está comenzando a dar frutos.

He vuelto a ver con muchísima atención la intervención de Charles Leadbeater en el Tex del año… ¡¡2005!!. Como dice Antonio, posee un gran interés y una tremenda actualidad.

No quisiera repetir las grandes ideas que me he ido anotando durante la charla, puesto que muchas de ellas coinciden con las que Antonio ha resaltado en su post, pero si me gustaría profundizar sobre los grandes conceptos que intenta transmitir.

Las mayor parte de la innovación disruptiva es acumulativa y colaborativa. Las ideas nacen de quienes usan el producto o el servicio, que son quienes le encuentran el significado real de su existencia.

Las grandes organizaciones (y por supuesto aquí están incluidas las administraciones públicas) están hundidas en el pasado, preocupadas de reforzar éxitos antiguos y con un temor patológico a lo novedoso, a lo desconocido. Los nuevos territorios, los espacios para la innovación están reservados a usuarios (internos y externos) apasionados. Que hacen cosas e invierten tiempo y recursos propios. Con un alto nivel de exigencia, por lo que utilizan estándares de calidad muy altos. Que trabajan a placer, a su ritmo, sin imposiciones. Que adquieren competencias, que aprenden del resto de los miembros del grupo. Que utilizan tecnología de forma intensiva. Capaces de conectarse para desarrollar proyectos complejos juntos.

Lo que demuestra que una actitud proactiva de los usuarios finales, los convierte también en co-productores del servicio o producto resultante.

Y todo ello enmarcado en un modelo abierto de participación y gestión, que para ser efectivo tendría que cumplir unos requisitos básicos:

  • Crear una plataforma de acceso abierto
  • Generar unas reglas simples de participación y colaboración
  • Facilitar unas herramientas de trabajo
  • Orquestar la conversación.

Sorprendentemente, todo ello conforma un paisaje muy concreto. ¿No le encontráis similitudes a lo que se está construyendo en INprendedores Públicos?.

Curioso ¿no?.

Innovación: ¿podemos hacerlo mejor?

comentandoLlevo unos días dándole vueltas a como enriquecer la wiki de INprendedores públicos para impulsar, en la medida de mis posibilidades, el despegue final. Tengo claro que para que otros que comparten visión y valores se animen a opinar, comentar, proponer,… es necesario algún estímulo de peso, que contrarreste la tendencia a la pasividad, a leer y asimilar sin exponer.

El proyecto de conjuntar a un grupo heterogéneo de trabajadores públicos es innovador, la idea es innovadora y los fines merecen el esfuerzo.

Buscando en twitter algún asidero para anclar los argumentos que sirvan de acicate, me encuentro una bateria de joyas en forma de mensajes, cuyo significado encierran mucho más de lo que aparentemente muestran. Merece la pena resaltarlas aquí.

Dedicado a los INnovadores, INtegradores, INprendedores públicos que comienzan a animarse a compartir, a crear, a proponer.

  • Innovar es imaginar y creer que lo imaginado se puede conseguir.
  • Innovar es una actitud permanente de cuestionar la forma de concebir algo, transformando ideas en realidades.
  • Innovar es pensar: “¿podemos heacerlo mejor?, ¿podemos hacerlo diferente?”
  • Si el empleado innovador gana, la empresa gana. Si el innovador es empleado público, quien gana es la sociedad.
  • Innovación es conseguir el objetivo, pero de una forma diferente y mejor que las conocidas.
  • Innovación no es el fin, es la herramienta para mejorar nuestro presente.
  • Innovación no es el objetivo, es una actitud.
  • Innovación es inconformismo y afán de superación.

Y un video: Innovar e un minuto.

Unas ideas para el debate. INprendedores Públicos

DudasComienza a darse vida a un grupo de inquietos trabajadores públicos de diversos orígenes (tanto geográficos como profesionales) que pretenden “darle una vuelta” a esto de la Administración  y los servicios públicos que se ofrecen en nuestro país.

Tras unos días de propuestas deslabazadas y deshilbanadas, en este momento ya existen dos líneas de trabajo: la wiki simpleGov (a la que me refería en el anterior post) y un grupo en LinkedIN “Encuentro INprendedores Públicos” que está intentando dar forma a un encuentro presencial para “consolidar” toda esta iniciativa.

Personalmente, creo que lo tiene mayor proyección a corto plazo es la wiki en donde se han planteado demasiados frentes de debate. Por un lado está la presentación del planteamiento conceptual del grupo (objetivos, finalidades, herramientas a utilizar,…), por otro la idea de ir debatiendo grandes temas que nos ocupan y preocupan a los trabajadores públicos, y por otro la idea con la que fue generada la wiki originariamente, el trabajo compartido para simplificar procesos y procedimientos de las diferentes administraciones públicas. Demasiado “ruido” en tan poco espacio.

Por ello, me gustaría lanzar una propuesta (de la que tampoco estoy muy convencido) para intentar racionalizar los debates. La idea es la siguiente:

  • Generar una nueva wiki (con el nombre de la iniciativa: “INprendedores Públicos”), en donde concentremos:
    • Las cuestiones conceptuales sobre el grupo, con el fin de seguir (o mejor, comenzar) discutiendolas
    • Enlaces al resto de plataformas que darán forma a las diferentes vías de diálogo que se están abordando (wikis como simpleGov, LinkedIN, blogs de los miembros del grupo, Slideshare, Youtube…)
  • Mantener la wiki simpleGov para proponer, debatir e indexar las “ideas radicales” que nos permitan “crackear” la administración.
  • Generar plataformas que nos permitan compartir información en diferentes formatos (slideshare, youtube,…)

Esta propuesta no es más que el intento de ordenar los recursos que estamos comenzando a generar para evitar solapamientos futuros o colapsos de informaciones o debates.

Dudas que me asaltan:

  • ¿No provocaremos demasiada diversificación de herramientas?
  • ¿No sería mejor concentrar en un único espacio todas las iniciativas generadas en el entorno de los INprendedores públicos?
  • ¿No estaremos proponiendo demasiadas líneas de actuación en este momento?
  • ¿Deberíamos elaborar una (aunque sea básica) “estrategia” para estimular la participación de aquellos compañeros que se encuentran “escondidos y ocultos entre tuits” (sic Antonio Galindo)?

¿Qué os parece? Se aceptan todo tipo de sugerencias.

Colaborando en el hackeo de la Administración

papeleraDavid R. Jordán (@davidrjordan) proponía hace unos días en su Funkziuni una propuesta, a la que ha denominado simpleGov que persigue “reinventar entre todos” los procedimientos que realizamos en la administración, con el objetivo de reducir la carga burocrática, evitando duplicidades y solapamientos.

La tarea que propone David tiene su enjundia. Tanto que para que fructifique, la única (o casi) forma de llevarla a la práctica es a través de la participación activa y proactiva de los trabajadores de los distintos niveles y sectores de la administración.

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